
La medida, de tu mundo son tus sueños, los segundos que tardás en sonreír, en llorar, en repetir.
Tenés una cosita que brilla que sobresale; por eso yo quiero que me regales treinta carnavales, cuatrocientos mil cuentos y una cajita para guardar los momentos.
Solo basto que le entregara mis ojos mansamente y lo dejara mirarme en ellos. Que se ablandara mi tension, y mi cuerpo reconociera en el al dios, al mago. Que refloreciera mi ternura. Que dejara fluir naturalmente mis palabras, mis pensamientos, mis ganas.

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