¿Será que siempre fui un Romeo, experto en besos de saldo, salpicando risas idiotas en balcones equivocados?Hoy tus labios le pusieron precio a mi cabeza.
No es tan gratis mirar fijo a una princesa.
Podría disimular pero el olor de tu voz se acurrucó entre mis cosas; asíque como un imbécil te escribo canciones que besan la lona. Y me sacaste a bailar a la sombra de tu vestido, y antes de juntar la ropa dijiste: - Ni se te ocurra soñar conmigo

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